El pasado 1 de mayo de 2026, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto mediante el cual se reforman diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo, estableciendo un nuevo esquema de reducción gradual de la jornada laboral en México.
Esta reforma representa uno de los cambios estructurales más relevantes en materia laboral en los últimos años, con implicaciones directas en la operación, costos y estrategia de las empresas.
Principales cambios de la reforma
Reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales
Se establece como objetivo una jornada máxima de 40 horas semanales, la cual será implementada de forma gradual conforme al siguiente calendario:
- 2026: 48 horas
- 2027: 46 horas
- 2028: 44 horas
- 2029: 42 horas
- 2030: 40 horas
Este esquema permitirá a las empresas ajustar progresivamente sus modelos operativos.
Nuevas reglas para horas extraordinarias
Se establecen criterios más claros para el pago y límites de horas extras:
- Pago del 100% adicional dentro de los límites legales
- Pago del 200% adicional cuando se excedan dichos límites
- Límite máximo de horas extraordinarias con implementación gradual hacia 2030
Registro obligatorio de la jornada laboral
Se incorpora la obligación para los empleadores de:
- Llevar un registro electrónico de la jornada laboral de cada trabajador
- Registrar horarios de inicio y finalización
- Proporcionar dicha información a la autoridad cuando sea requerida
El incumplimiento puede generar sanciones económicas relevantes.
Periodo de transición
El decreto contempla:
- Entrada en vigor: 1 de mayo de 2026
- Periodo de transición durante 2026 para ajustes operativos
- Implementación de ciertas obligaciones (como el registro electrónico) a partir de 2027
Protección al ingreso de los trabajadores
Se establece expresamente que la reducción de la jornada laboral no podrá implicar una disminución en los sueldos, salarios o prestaciones.
Implicaciones para las empresas
Más allá del cumplimiento normativo, esta reforma implica ajustes relevantes en la operación de las organizaciones:
Operación y productividad
Será necesario replantear:
- Turnos de trabajo
- Distribución de cargas laborales
- Eficiencia en procesos operativos
Estructura de costos
La reducción de horas sin disminución salarial puede generar:
- Presión en los costos laborales
- Necesidad de mejorar la productividad por hora trabajada
Enfoque estratégico
Esta reforma no debe analizarse únicamente desde el cumplimiento legal, sino como una oportunidad para:
- Rediseñar modelos operativos
- Implementar esquemas de productividad
- Incorporar herramientas tecnológicas
- Fortalecer la planeación financiera y laboral
Comentario de Pineda & Cía.
La reducción de la jornada laboral representa un cambio estructural relevante en el entorno empresarial; sin embargo, su impacto real dependerá de la capacidad de las organizaciones para evolucionar hacia esquemas de mayor eficiencia operativa y productividad por hora trabajada.
Este tipo de reformas, para ser sostenibles en el largo plazo, deben ir acompañadas de incentivos —formales e informales— que promuevan un trabajo más eficiente, medible y alineado a resultados, tanto a nivel organizacional como individual.
Desde nuestra perspectiva, el reto no radica únicamente en ajustar el número de horas laboradas, sino en repensar la forma en que se genera valor dentro de las empresas. Esto implica revisar procesos, incorporar tecnología, redefinir esquemas de desempeño y fortalecer la gestión financiera y operativa del negocio.
En este contexto, las empresas que logren traducir esta reforma en mejoras reales de productividad serán las que no solo cumplan con la regulación, sino que también fortalezcan su competitividad en el mercado.

